La caza del muflón en España

Jerome Cuesta Antes de 5 meses

CON EL VIENTO EN CONTRA

La primera mañana de caza siempre es especial, con un deseo desbordante y expectativas tan altas que alcanzan las nubes antes de enfrentarse a la realidad de estar realmente en el campo. En esta ocasión, las inclemencias meteorológicas, con rachas de 40 km/h, complicaron nuestros planes del día, sobre todo cuando una fuerte ráfaga de viento derribó el trípode que sujetaba la cámara (lo cual se puede ver en el vídeo) y rompió la rótula, aunque, afortunadamente, no ocasionó ningún daño grave a la cámara.

El día comenzó mal y fue difícil divisar algún íbice que buscara refugio escondiéndose entre los pinos. Como es bien sabido, la caza no es favorable en días como estos, porque uno de sus principales sentidos de defensa, el oído, queda anulado, y eso puede costarles caro.

Con sentimientos encontrados, regresamos al albergue para descansar y recuperar fuerzas.

Al día siguiente fue más de lo mismo, con rachas muy fuertes que impedían el movimiento de los machos de íbice que, a pesar del celo, preferían esperar a que mejoraran las condiciones. Dimos vueltas y más vueltas; algunas cabras y machos jóvenes aparecieron fugazmente entre las laderas cubiertas de coscojas y pinos. El día transcurrió sin mucho que contar, salvo el hecho de estar en un lugar realmente imponente.

La tarde llegó y el viento amainó lo suficiente como para que un macho bajara la guardia en una ladera salpicada de claros. Estaba pastando con los últimos rayos de la tarde calentando su cuerpo. Fue un guía quien lo encontró por casualidad cuando ya nos estábamos planteando regresar al pueblo. Un vistazo rápido nos permitió confirmar que se trataba de un ejemplar con las características deseadas, por lo que quisimos aprovechar una oportunidad que seguramente no se volvería a repetir pronto.

Aunque la caza en sí misma ya es una labor difícil, intentar grabarla aumenta enormemente la complejidad. Los que se llevan el equipo de grabación a la montaña saben a qué me refiero.

Por suerte, pudimos acercarnos lo suficiente como para realizar un disparo relativamente fácil, a pesar de las fuertes ráfagas de aire que complicaban la puntería. Como siempre, el impacto preciso de la RWS UNI CLASSIC en calibre 300 WM hizo su trabajo, convirtiendo otro animal en un recuerdo imborrable.

Cuando, a pesar de todo el esfuerzo, la caza se complica y te cuesta conseguir el objetivo deseado, estos golpes de suerte imprevisibles dejan un sabor difícil de describir. Tarde o temprano, el esfuerzo y la perseverancia siempre se ven recompensados.

El tercer día, fuimos a explorar en busca del muflón, dirigiéndonos a una zona diferente mientras nos enfrentábamos al peor de los cuatro días de viento. Las cosas se complicaron, ya que por la mañana avistamos mucha caza, varios muflones jóvenes a gran distancia. Parecía que eran más capaces de resistir el viento que los íbices. Sin embargo, por la tarde, con el viento más calmado, no vimos absolutamente nada. El tercer día llegó a su fin sin que ocurriera nada interesante. Solo nos quedaba un día más, el último.

NUNCA SUBESTIMES UNA ÚLTIMA OPORTUNIDAD

En la última mañana de caza, con más ganas que fe, nos subimos al Land Rover y nos dirigimos al coto de caza. El viento era muy fuerte, y mis ganas de seguir grabando disminuían porque no auguraba finalizar con éxito la caza del muflón, un animal de trofeo (más complicado si cabe). La mañana fue mal, sin apenas divisar animales y con pocas expectativas de conseguir nuestro objetivo.

Por la tarde, con los ánimos muy bajos y cansados de buscar y caminar por un terreno que dificultaba la marcha y castigaba las botas debido a las afiladas piedras y la maleza que cortan fácilmente su tejido, cuando ya estábamos a punto de rendirnos y dar por finalizada la jornada de caza, localizamos un par de espléndidos muflones.

A veces nuestro esfuerzo se ve recompensado por golpes de suerte, como si la montaña quisiera compensarnos por las largas horas de dedicación, lectura, grabación, edición, estudio, amor y pasión que ponemos en cada cacería.

Y, al jugar este juego, se presentó una oportunidad. Tuvimos que acercarnos a una pareja de grandes muflones macho que estaban tranquilamente tomando el sol en una ladera a unos 350 metros. Nos acercamos a ellos lenta y tranquilamente, teniendo mucho cuidado de no ser vistos. A pesar de sus ojos poco atractivos desde el punto de vista estético, el muflón tiene una vista realmente sorprendente, por lo que hay que tener mucho cuidado al moverse, para no ser visto.

Una vez que nos acercamos lo suficiente, esperamos a que se levantaran del suelo. No nos gusta en absoluto disparar a la caza tumbada. En primer lugar, por respeto y, en segundo lugar, porque las posibilidades de darle en el lugar equivocado son muy altas, y si hay algo que nos molesta a los cazadores es dejar animales heridos en el monte.

Los muflones se tomaron su tiempo antes de levantarse. La tensión crecía; era un todo o nada. Un solo golpe, un último cartucho. Los minutos pasaban como si fueran horas hasta que, sin esperarlo, vimos que le daban a mi padre una oportunidad que aprovechó con la templanza que los años de experiencia dan a los que persisten.

Un disparo preciso con la RWS UNI CLASSIC y el animal cayó a pocos metros. Como podéis imaginar, se vivió un momento de gran emoción, que no voy a describir con detalle, porque creo que el vídeo es un buen reflejo de esa sensación.

Estar armado con munición absolutamente fiable proporciona una sensación de seguridad en momentos de gran tensión.

Fuimos capaces de abatir dos especies diferentes en un lugar muy bonito que era nuevo para nosotros. Estas experiencias son las que poco a poco llenan la vida de recuerdos que solo los que aman la montaña y disfrutan del campo tienen la capacidad de percibir con claridad.

Para terminar, quiero expresar mi agradecimiento a Valencia y a todas las personas que, con esfuerzo y dedicación, salvaguardan y cuidan con tanto cariño este recóndito lugar, permitiendo que un humilde cazador como yo pueda disfrutarlo y añadirlo a su lista de excursiones en la naturaleza.

Sin nada más que decir, os dejo con el reportaje en vídeo y espero que os guste.

Os deseo lo mejor,

Jerome Cuesta